Después de la "Asamblea narrativa" de ayer, debo reconocer que en el 15M hay más viejos* de los que pensaba. ¡Aún así, me parecen pocos! Esta nueva postura se debe también a la lectura del
Blog de Irene Lozano (excelente periodista cuya lectura recomiendo encarecidamente, en especial sus entradas sobre el
aniversario del 18 de julio y la
dimisión de Camps).

Me maravilla que alguna persona de más de 80 años se haya desplazado a pie desde Málaga, Cádiz,
Valencia o Barcelona; pero sigo echando de menos a mis propias amistades en el apoyo a este movimiento tan joven. Quizá sea esa la causa de algunos defectos que no se cansan de ponerme de relieve. Yo siempre digo que no cabe, en principio, exigir a lo nuevo lo que durante siglos no ha logrado conseguir lo viejo.
Tengo la esperanza de poder compartir con algunas de estas amistades la marcha de esta tarde, desde Atocha a Sol.
(*)
He cambiado por éste el término "mayores" usado ayer. Tienes razón, Julia, ¿Por qué no llamar a las cosas por su nombre?
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