1/9/11

¿Por qué tanta prisa?

No entiendo estas prisas que les han entrado a los dos partidos dominantes por cambiar una constitución que, hasta hace cuatro días, era intocable. Supongo que habrá muchas más personas interesadas en este tema. Acabo de encontrar este comentario de Iñaki Gabilondo, que ayuda a profundizar en las preguntas.
Dos días más tarde, completo esta entrada con la postura de Antonio Gutiérrez, en una publicación de El País. Diputado independiente por el PSOE y presidente de la Comisión de Economía del Congreso, ha votado en contra del cambio constitucional.

3 comentarios:

Juan Ignacio dijo...

Sinceramente, creo que las prisas se deben a la intención de tratar de contener un nuevo ataque especulativo contra la deuda pública española, la cual aguanta actualmente su interés por las compras que de ella hace el BCE. La intención la veo buena, pero ineficaz. La situación de la economía mundial es de una muy próxima recesión mundial, también, a medio plazo, de las economías de los países emergentes. Ante esa tesitura España solo puede aspirar a que su situación particular no se vea agravada aún más por la especulación contra su deuda. Hay que morir luchando; pero o cambian muchísimo las cosas, o la muerte de nuestra economía y otras muchas es segura a medio plazo.

Juan Ignacio dijo...

Sinceramente, creo que las prisas se deben a la intención de tratar de contener un nuevo ataque especulativo contra la deuda pública española, la cual aguanta actualmente su interés por las compras que de ella hace el BCE. La intención la veo buena, pero ineficaz. La situación de la economía mundial es de una muy próxima recesión mundial, también, a medio plazo, de las economías de los países emergentes. Ante esa tesitura España solo puede aspirar a que su situación particular no se vea agravada aún más por la especulación contra su deuda. Hay que morir luchando; pero o cambian muchísimo las cosas, o la muerte de nuestra economía y otras muchas es segura a medio plazo.

Juan Ignacio dijo...

Sinceramente, creo que las prisas se deben a la intención de tratar de contener un nuevo ataque especulativo contra la deuda pública española, la cual aguanta actualmente su interés por las compras que de ella hace el BCE. La intención la veo buena, pero ineficaz. La situación de la economía mundial es de una muy próxima recesión mundial, también, a medio plazo, de las economías de los países emergentes. Ante esa tesitura España solo puede aspirar a que su situación particular no se vea agravada aún más por la especulación contra su deuda. Hay que morir luchando; pero o cambian muchísimo las cosas, o la muerte de nuestra economía y otras muchas es segura a medio plazo.