13/3/10

VI Encuentro La Ciudad de los Niños (8 al 10 de abril)

El Grupo de Trabajo “La Ciudad de los Niños” (Acción Educativa)
convoca su VI Encuentro, bajo el título
Derechos de la infancia y autonomía en las ciudades actuales. El derecho a la ciudad
Lugar de celebración: La Casa Encendida. C/ Ronda de Valencia 2. - 28012 Madrid.
Fechas: 8 al 10 de abril de 2010. Inscripciones: 15 de febrero al 25 de marzo.


5 comentarios:

paula castejon dijo...

Hola Ramon, puede ir cualquiera a este encuentro? me encantaria ir.

un saludo y gracias por tus propuestas!

Ramón Lara dijo...

Por supuesto, Paula, que puedes asistir. Mira en este enlace: http://ciudadinfancia.blogspot.com/
Ahí describimos un conjunto amplio de personas invitadas, pero verás que terminamos diciendo que puede interesar a la ciudadanía en general.
Un cordial saludo,
Ramón

VicenteP dijo...

Don Ramón, jovenzuelo, hoy toca pelearnos (es un decir, por supuesto), toca disentir. Avisado estás.

No leí en su día la documentación sobre este asunto de ‘La Ciudad de los Niños’; lo he hecho a raíz de que la citas en tu último e-mail. Y no me convence nada, pero nada, lo que he leído. Lo veo prescindible, desatinado, enfermizo, un brindis al sol… y una pérdida de esfuerzos y dinero, dignos de mejor causa. Me parece, en fin, una iniciativa pueril y endeble. Y me explico.

Veamos: Entrando al enlace que pusiste, y en 'quiénes somos', puede leerse, entre otros puntos y como objetivo de esa iniciativa:

"· Contribuir a la difusión y agitación en torno a la idea de que las ciudades deben pensarse, planificarse y construirse a la medida de los ciudadanos más pequeños (los niños y las niñas)".

¿Construir las ciudades a la medida de los niños? (no comentaré esa chorradilla de anotar ahí 'los niños y las niñas'). Me parece un desatino, en ese caso terminarían siendo enormes parques temáticos recreativos, disneyworld o similares; o estarían llenas de salones de recreo atestadas de consolas electrónicas. Yo creo que nuestro mundo, y las ciudades en él, deben construirse con criterios adultos y para adultos, niños, jóvenes, animales y naturaleza. El niño carece de capacidad de construir para los mayores, pero éstos sí pueden hacerlo para los pequeños, y otra cosa es que al adulto haya que pasarle la garlopa para desbastarlo. Pero el pensamiento adulto es imprescindible, fundamental, sin él nada verdaderamente humano, con sus fallos y aciertos, es posible. Me parece la única apuesta aceptable, aún y con sus muchos riesgos presentes y futuros, que forman parte del encanto de vivir.

Lo decisivo, yo creo, es que los individuos adultos, hoy por hoy y desde la noche de los tiempos, adolecemos de una notable falta de madurez y, con tan grave carencia, venimos recorriendo la Historia empecinados en construir nuestro mundo y ciudades con criterios antes especulativos, dinerarios e incluso histriónicos (prácticamente, todo palacio o monumento es una chifladura, un ridículo delirio de grandeza; por otra parte, el urbanismo casi no ha existido ni existe) que seriamente humanos. Es decir, el problema es la escasez de personas de pensamiento humanista libre y abierto, siempre crítico y desideologizado (ya sabes, hay ideología donde no crecen ideas), y gustosas de aplicarlo en la vida corriente; el obstáculo está en la abulia para pensar, en fundamentar nuestras vidas sobre prejuicios sin pies ni cabeza y simplones clichés mentales, sobre la confianza en dioses y dirigentes marrulleros y risibles, sobre la rapiña y avaricia, y en la carencia de verdaderos valores humanos de honestidad con el otro, respeto a la persona por encima de todo, colaboración, negociación, debate y acuerdos sinceros. El atasco estriba en nuestra cobardía al enfrentar el pensamiento en libertad, sin ideas previas y siempre crítico y transparente. Es un estado de cosas que no se solventará dejando en manos de los niños las iniciativas acerca del futuro de la ciudad, semejante idea me parece una huída hacia ninguna parte, un dislate porque el niño es cerebralmente inmaduro y no posee herramientas ni capacidad de pensamiento pragmático para tamaña tarea; las soluciones, por supuesto que a largo plazo, serán fruto nacido de personas adultas y maduras que piensen en sí mismos y en los niños, animales y naturaleza. Una vez más, se precisa formación, formación y formación. A medio y largo plazo, lo sé, pero la existencia es así de cruda, y me temo que no hay alternativas.

(CONTINÚA)

VicenteP dijo...

(CONTINUACIÓN)

En el ‘Manifiesto’, y en su apartado ‘¿por qué la Ciudad de los Niños?’, el primer apunte es:

"Porque si la ciudad está concebida y hecha a la medida de los niños, también estará a
la medida de todos"

Venga ya, hombre. Esta idea es, a mi entender, otro despropósito. Idealizar al niño, convertirlo en la medida de todo lo positivo, es un error tan grave como denostar al adulto. Vivimos en una sociedad que deposita en los niños toda su esperanza, y esa actitud me parece errónea. Quien importa de verdad es el adulto, con sus errores y aciertos, con su cobardía y atrevimiento, que de todo eso estamos dotados. Y, por cierto, creer que el niño es bueno sin mácula, y acertará con la mejor ciudad, es otro patinazo de bulto; el chaval yerra, como todo bicho viviente. Por otra parte, las grandezas y bajezas humanas han sido obra de adultos, aunque algunos niños hayan forjado tareas de gran nobleza, siempre de signo menor.

En fin, dejemos por ahora este rollazo; tengo más objeciones, pero será otro día. En suma, esto de ‘La Ciudad de los Niños’ me parece una de tantas frivolidades de esta sociedad desnortada (no te lo pierdas, acabo de escribir que sois un grupo sin puta idea de por dónde anda; es que voy por nota, jeje). Quizá más adelante matice mi impresión si llego a conocer algo mejor vuestro tinglado, pero vaya, ésta es mi primera impresión.

Ya ves, Ramón, muchachote, algunos francotiradores, ciertos marginales, somos así: Un insufrible grano en el culo. Yo aconsejo extirpar, pero nadie me hace caso.

Anónimo dijo...

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