3/10/11

¿Podemos hacer algo?

En este desbarajuste que supone la crisis de civilización que atravesamos, cada persona y cada grupo social nos las ingeniamos para echar la culpa a otros. Quizá si, en lugar de "exportar la culpa", cada uno hiciéramos lo que nos corresponde, podríamos contribuir a la solución del problema. Se me ha ocurrido esta idea al leer el artículo de García Montero, en Público, que me llevó a recordar, a su vez, el episodio protagonizado por Ricardo Muti y el público asistente a la ópera "Nabucco", en Roma. Como dice Gª Montero, "El relato de la emancipación humana, esa búsqueda inacabada de dignidad y justicia, necesita un compromiso de sinceridad". 
El pasado 12 de marzo, Silvio Berlusconi tuvo que enfrentarse a la realidad. Italia festejaba su 150 aniversario como nación y  se representó en Roma la ópera Nabucco, de Giuseppe Verdi, dirigida por el maestro Ricardo Muti.
Nabucco evoca  la esclavitud de los judíos en Babilonia; y el famoso coro "Va pensiero" es el canto de los esclavos. En Italia, este canto es un símbolo de la búsqueda de la libertad (en los años en que se escribió la ópera, Italia estaba bajo el imperio de los Habsburgo). 
Antes de la representación, Gianni Alemanno, Alcalde de Roma, que había sido ministro de Berlusconi, subió al escenario para denunciar los recortes del presupuesto de cultura que estaba haciendo el Gobierno. Esta intervención del Alcalde, en presencia de Berlusconi que asistía a la representación, produjo un efecto inesperado. Ricardo Muti, director de la orquesta, lo contaba así al "Times": "La ópera se desarrolló normalmente hasta que llegamos al famoso canto 'Va pensiero'. Inmediatamente sentí que el público se ponía en tensión. Hay cosas que no se pueden describir, pero que uno las siente. Era el silencio del público el que se hacía sentir hasta entonces, pero cuando  empezó el 'Va pensiero', el silencio se llenó de verdadero fervor. Se podía sentir la reacción del público ante el lamento de los esclavos que cantan'Oh patria mía, tan bella y tan perdida'."
Cuando el coro llegaba a su fin, el público empezó a pedir un bis, mientras gritaba "Viva Italia" y "Viva Verdi". A Muti no le suele gustar hacer un bis en mitad de una representación. "Yo no quería sólo hacer un bis. Tenía que haber una intención especial para hacerlo" - dijo Muti -. En un gesto teatral, Muti se dio la vuelta, miró al público y a Berlusconi a la vez, y se oyó que alguien entre el público gritó: "Larga vida a Italia!". 
Muti dijo entonces"Sí, estoy de acuerdo: 'Larga vida a Italia', pero yo ya no tengo 30 años, he vivido ya mi vida como italiano y he recorrido mucho mundo. Hoy siento vergüenza de lo que sucede en mi país. Accedo, pues, a vuestra petición de un bis del 'Va Pensiero'.  No es sólo por la dicha patriótica que siento, sino porque esta noche, cuando dirigía al Coro que cantó 'Ay mi país, bello y perdido', pensé que si seguimos así vamos a matar la cultura sobre la cual se construyó la historia de Italia. En tal caso, nuestra patria, estaría de verdad 'bella y perdida'."
Muchos aplausos, incluidos los de los artistas en escena. Muti prosiguió: "Yo he callado durante muchos años. Ahora deberíamos darle sentido a este canto. Les propongo que se unan al coro y que cantemos todos el 'Va pensiero'."
Toda la ópera de Roma se levantó. Y el coro también. Fue un momento mágico. Esa noche no fue solamente una representación de Nabucco, sino también una declaración del teatro de la capital para llamar la atención a los políticos.
En este enlace  se puede vivir ese momento lleno de emoción.